//De paseo por… Ciñera, la leyenda de un hayedo

De paseo por… Ciñera, la leyenda de un hayedo

En esta ocasión nos acercaremos a Ciñera, en plena montaña leonesa, para visitar el ‘faedo’, uno de los bosques más singulares y especiales de la geografía española. Nos detendremos después en La Hornaguera, un restaurante de gastronomía tradicional que ha sabido adaptarse a los tiempos modernos donde degustaremos un cocido gordonés para chuparse los dedos.

La leyenda de la bruja Haeda

El Faedo de Ciñera de Gordón se trata de un hermoso hayedo que, en el año 2007, fue considerado como el bosque mejor cuidado de España. En su interior podemos encontrar un haya de porte espectacular (500 años de edad, 6,32m de perímetro y 23m de altura, casi nada), protagonista de una leyenda que explica cómo apareció el carbón en la zona.

Al pie del majestuoso árbol se encuentra un cartel explicativo de esta historia, obra realizada en 1993 por Josefina Díaz del Cuadro, vecina de Ciñera.

Una vez me contó un abuelo, que hace muchos, muchos años, antes de que hubiera casas en el  valle, cuando aún los hombres vivían al aire libre y los inviernos eran crudos y muy largos, vivía en el Faedo una bruja llamada Haeda. Tenía poderes sobrenaturales. Dicen que se los había otorgado el demonio pero este le advirtió: “Debes usarlos para hacer el mal, pues si haces el bien con ellos te consumirás y en tres días desaparecerás”. La bruja Haeda se frotó las manos y se preparó para hacer todo el daño que pudiera.

Entre La Vid y Santa Lucía vivía una familia: la madre, María, el padre, Miguel, y nueve hijos pequeños. Por el verano sembraban patatas, fréjoles y lechugas pues se daban muy bien y alimentaban a sus hijos pequeños. Pero cuando llegaba el invierno las cosas se ponían difíciles y no tenían dónde refugiarse. Por la noche subían a la cueva de los Infantes y allí se guarecían de la nieve y las heladas. Pero un día nevó y nevó. El viento soplaba la ladera de la montaña y estaba helada. Y por más que María y Miguel empujaban a sus hijos no conseguían llegar a la cueva mientras los niños resbalaban y volvían a caer.

Haeda estaba sentada en Berciegos, (bien es sabido que las brujas no tienen frío) y sintió escozor en el pecho al ver aquellos padres que no podían resguardar a los niños del frío. Usando sus poderes, arrancó un montón de piedras de las montañas y les prendió fuego. Se pusieron rojas y chispeantes dando un calor agradable pero lo más milagroso es que duraron prendidas toda la noche. María y Miguel colocaron a sus hijos alrededor y durmieron toda la noche calentitos.

A la mañana siguiente había un gran montón de cenizas, ellos no se explicaban lo que había pasado. Aquel día siguió nevando, en el puerto había niebla, y el frío era insoportable. Haeda pensó que aunque les ayudara otro día aún le quedarían poderes, así que volvió a arrancar piedras de las montañas y las prendió, haciendo de nuevo una gran hoguera. Pasaron la noche calientes. Por la mañana vieron mucha ceniza que guardaba brasas en sus entrañas, así que metieron patatas para que se asaran y los niños las comieran tiernecitas.

Haeda se miró en el arroyo y se vio envejecida y cansada. Estaba agotada. Pero también estaba dispuesta a ayudarles un día más. Aun así pensaba que aunque fuera a costa de su vida no sería suficiente, dado que el invierno en estas tierras es largo y no podrían resistirlo. 

Meditó y meditó la bruja buena y juntando las fuerzas que le quedaban hizo que todas las montañas del valle se llenaran de piedras que prendieran y dieran calor.

Vinieron muchas familias y fundaron un pueblo sobre aquellas cenizas. Y le llamaron Ciñera. Desde entonces ningún niño pasó frío por las noches. Haeda así lo quiso. 

Dice el viejo que la bruja buena se fue a morir al Faedo y dejó mechones de pelo blanco entre las hayas. Ahora los niños de Ciñera van al Faedo de merienda y, sin saberlo, juegan y ríen bajo la protección de Haeda, que vela para que no nos falte nunca el carbón.

El cocido gordonés de La Hornaguera

La Hornaguera (Ciñera de Gordón)

Finalizamos la corta -pero impresionante- ruta del Faedo de Ciñera y nos detenemos en un restaurante de la misma localidad, a los pies de la Carretera Nacional 630 que comunica León el Principado de Asturias.

Y es que en la Hornaguera encontramos una gastronomía de raíz montañesa que encandila a cada uno de los visitantes que por allí pasan. En esta ocasión hemos visitado el restaurante en plenas Jornadas Gastronómicas del Cocido Gordonés, una iniciativa organizada por el Ayuntamiento de La Pola de Gordón y la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, que en 2017 alcanza ya la edición número 16.

Interior del restaurante

Al precio de 18 euros, pudimos degustar un cocido tradicional de esta zona de la montaña leonesa: sabrosísima sopa de fideos, garbanzos preparados con mimo acompañados de una berza sensacional, y una carne gordonesa donde sobre todo la morcilla nos hizo vibrar a los comensales. Todo ello, por supuesto, con pan de leña, vinos de León, postres caseros, café y chupito de orujo. Repetiremos, seguro.

Comienza el cocido con la sopa de fideos
Llegan los garbanzos junto con la berza y la carne del cocido
Carne del cocido. Detalle
Postre casero de tarta de turrón
Postre casero de crema de limón