//Viaje al centro de la Tierra: las bodegas tradicionales de León

Viaje al centro de la Tierra: las bodegas tradicionales de León

Desde el principio de los tiempos, los seres humanos han utilizado cavidades subterráneas más o menos extensas, de origen natural o construidas artificialmente, para vivir o almacenar productos agrarios. Aún en nuestros días sobreviven algunos ejemplos de estas construcciones ancestrales: las bodegas excavadas o subterráneas, que en nuestra región conforman conjuntos arquitectónicos de características muy peculiares.

En esta ocasión, vamos a describir las bodegas de Valdevimbre-Los Oteros, cuna del vino Prieto Picudo, y haremos parada en la bodega ‘Itariegos’ de Villagallegos para degustar sus platos en un ejemplo de bodega tradicional leonesa.

El secreto de las bodegas

Solo en el sur de León se calcula que hay más de mil bodegas subterráneas, reflejo de la fuerte vinculación con el mundo vitivinícola de la zona.

Bodegas en Villamoratiel de las Matas (León). *Foto
Bodegas en Villamoratiel de las Matas (León). *Foto fuente

El secreto de las bodegas subterráneas de la zona radica sobre todo en las condiciones particulares donde se asientan: la excavación se realiza en una capa de arcilla muy compacta, homogénea y consistente, con un espesor importante que evita la existencia de una capa freática. La arcilla tiene la peculiaridad de que, al contacto con el aire, se endurece. Por eso una capa de arcilla recién excavada, como en el caso de las bodegas, genera paredes tan duras y resistentes.

El proceso de construcción, aunque sencillo, nos indica las características especiales de este tipo de construcciones. En cuanto se elige el lugar de asentamiento de la bodega, en la parte más soleada se corta ‘a plomo’ el terreno para hacer la fachada o ‘frontada’, por donde se abrirá la puerta. A través de esta puerta se comienza a excavar una galería abovedada con arco de medio punto, que constituirá el ‘cañón’ o pasillo de acceso a la bodega propiamente dicha. Estos pasillos, que dan acceso a la parte subterránea, pueden llegar incluso a superar los 20 metros de longitud.

Fachada de dos bodegas en Matadeón de los Oteros (León)
Fachada de dos bodegas en Matadeón de los Oteros (León)

A la vez que se empieza con la excavación de la galería, se inician por la parte superior las ‘zarceras’ o ‘ventanos’, que son unas comunicaciones con el exterior a modo de chimeneas, cuya finalidad es la de favorecer la ventilación, evitar las humedades y eliminar los gases de las fermentaciones del vino.

'Zarceras' o 'ventanos' de respiración, vista interior. *Fotografía de Raigame.
‘Zarceras’ o ‘ventanos’ de respiración, vista interior. *Fotografía de Raigame.

Mientras tanto, la tierra excavada es extraída y depositada en la superficie exterior de la bodega, compactándola en forma de lomos con acusadas pendientes para configurar el ‘teso’, una cubiera natural que obliga a que el agua de lluvia discurra con facilidad y rapidez, evitando así filtraciones de agua.

Vista de 'ventanos' o 'zarceras' de ventilación y 'fachada'.
Vista de ‘ventanos’ o ‘zarceras’ de ventilación,’fachada’ y gran pendiente de sus lomos de evacuación de lluvias.

La excavación del cañón continúa hasta una estancia cuadrangular de 4-6 metros de lado, también cubierta por una bóveda, llamada ‘cubo’. A ambos lados de la galería se van excavando otras dependencias que varían en sus dimensiones, denominadas ‘nichos’ o ‘sisas’. Al principio o al final, pero también junto al cañón, se excavan el lagar, la lagareta y el pilo. En las bodegas de un cierto tamaño, si se puede, se excava un pozo, muy importante para la limpieza de las cubas y utensilios empleados en la bodega.

'Cañón', 'nichos' o 'sisas' en la bodega-restaurante 'Los Oteros' de Gusendos de los Oteros (León)
‘Cañón’, ‘nichos’ o ‘sisas’ en la bodega-restaurante ‘Los Oteros’ de Gusendos de los Oteros (León)

Por último, destacaremos un detalle que a todo el que visita las bodegas se le queda guardado en la retina: el buen comportamiento higrotérmico de este tipo de construcción tradicional. Al estar enterradas, conservan las temperaturas estables a lo largo del año sin consumir energía y su ventilación, a través de las zarceras o ventanos, elimina la humedad excesiva. Un ejemplo de perfecta sabiduría popular.

Protección y puesta en valor, el gran reto

El paisaje que generan estas construcciones no es un asunto menor, pues ayudaría a poner en valor todo este territorio.

Paisaje generado por las bodegas en Jiménez de Jamuz (León).
Paisaje generado por las bodegas en Jiménez de Jamuz (León).

Los conjuntos de bodegas que se extienden por muchas zonas de la Región Leonesa son las construcciones más emblemáticas junto con los palomares, y dotan de gran peculiaridad e identidad al paisaje.

Las suaves ondulaciones del territorio, en las que se integran con los campos de cultivo, la inmensidad de la meseta, el amanecer, atardecer y mezcla de colores, son el reclamo d eestas tierras, y solo a través de acciones más globales y complejas podremos conservar este patrimonio.

Bodega ‘Itariegos’, de la tierra al plato

No hay mejor forma de aprender cómo son estas construcciones que visitando in situ las bodegas. La zona de Valdevimbre destaca por sus bodegas restaurante, donde es difícil encontrar sitio si no es con reserva previa dado su éxito. En esta ocasión nos desplazamos a la localidad de Villagallegos, a escasos kilómetros de Valdevimbre, para conocer de primera mano la bodega ‘Itariegos’.

Bodega Itariegos - Villagallegos - Valdevimbre - León (9)

Ubicada en una de las zonas vitivinícolas por excelencia de la provincia de León, Itariegos conserva la estética de la “bodega-cueva” tradicional, y adapta sus instalaciones a todos los requerimientos y exigencias de la hostelería, ofreciendo a todo visitante una gran selección de la gastronomía leonesa con tintes vascos.

Bodega Itariegos - Villagallegos - Valdevimbre - León (13)Precisamente en nuestra visita quisimos degustar su “menú sidrería”, al más puro estilo vasco, compuesto por tortilla de bacalao, bacalao estilo ‘Itariegos’, chuletón de buey con patata fritas y postre de la casa, todo ello acompañado de sidra hasta que el cuerpo aguante. Al menú añadimos, además, una deliciosa ensalada de ventresca de atún con pimientos y una ración de pulpo a la gallega. Como veréis en las fotos, fue un menú delicioso. Repetiremos, seguro.